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La imagen aérea en el ámbito audiovisual ha sufrido en los últimos años una evolución evidente. Actualmente, podemos comprobar cómo la inserción de planos aéreos en documentales, películas, series o montajes comerciales es una constante.

Hoy, la planificación de trabajo para una grabación audiovisual se hace teniendo en cuenta el plano aéreo como un recurso viable, asequible y que dota de un valor añadido a la producción. 

Situación muy distinta a la de hace no muchos años, cuando contar con secuencias aéreas, implicaba no solo unos costes considerables, sino una planificación de rodaje infinitamente mas complejas para esas escenas. 

El sector audiovisual sigue en algunos casos todavía recurriendo al uso de aeronaves tripuladas (fundamentalmente helicópteros), si bien, en la mayoría de grabaciones se utilizas RPAs (drones), por diversos motivos. Los mas relevantes, coste de operación, versatilidad, y agilidad en la propia grabacion. 

Desgraciadamente, el uso de drones incluso para las empresas especializadas y legalmente constituidas, sigue siendo complicado a causa de una legislación excesivamente restrictiva, que no termina de facilitar el uso profesional.

Queremos reseñar aquí aspectos que nos parecen relevantes cuando un equipo de grabación aérea tiene el cometido de trabajar en un rodaje.

Es cierto que probablemente no hay dos trabajos iguales. La multitud de factores que confluyen en un trabajo de rodaje hace complicado que podamos extrapolar aspectos y establecer una rutina rígida en nuestro trabajo como proveedores de la imagen aérea. Aspectos como:

  • Dimensión del equipo de grabacion (volumen de la producción)
  • Diversidad en las localizaciones.
  • Grabación puntual o jornadas continuadas.
  • Condiciones de grabacion (meteologia, época del año…)
  • Criterios del equipo de dirección

van a condicionar nuestra manera de abordar nuestra labor, y es imprescindible hacer una labor inicial de conocimiento del trabajo que vamos a acometer, y que se nos va a demandar. 

Este primer paso nos va a garantizar, en gran medida, satisfacción final en nuestro trabajo. Propia, y ajena. 

INTEGRACIÓN EN EL EQUIPO

Hay una pregunta crucial si hablamos del trabajo aéreo en una producción audiovisual. ¿Es el proveedor de grabación aérea parte del equipo de rodaje?. Mas allá del debate que esta cuestión pueda suscitar, y sin olvidar lo que mas arriba indicamos, esto es, la gran diversidad en la estructura de una producción, si nos ceñimos a aspectos prácticos, el operador aéreo hace un trabajo complementario y mas puntual que el resto del equipo. Podemos decir que no participa de la rutina del resto del equipo durante la grabación. Se le requiere para secuencias concretas, y en la mayoría de casos, durante una secuencia aérea, el resto de equipo no interviene.

Esto podría interpretarse como un facilitador para trabajar con cierta “rigidez”, centrado en las secuencias solicitadas y desconectado de la producción. Sin embargo, el resultado final de su trabajo se verá beneficiado si hay una tendencia a conocer la misma, una actitud de aproximación al resto de funciones, y en definitiva una integración con el resto del equipo. 

Este aspecto tiene mayor relevancia en producciones de larga duración, si bien, en trabajos puntuales podemos aportar mas con nuestra imagen aérea si conocemos detalles del trabajo global. 

SIN PRISA PERO SIN PAUSA

Uno de los equilibrios más complicados de establecer en determinados trabajos es el que estamos obligados a mantener entre la premura que a veces se requiere en un rodaje, y los mínimos necesarios para ejecutar la tarea. 

No olvidemos que no manejamos una camara, manejamos un artefacto de 2, 3 o 5 kilos suspendido en el aire, y la primera implicación que esto tiene es que los procedimientos que estamos obligados a realizar a veces nos ralentizan el trabajo. 

Ese es el difícil equilibrio al que nos referimos. 

Nuestro papel debe ser evitar que situaciones “complejas” desemboquen en momentos de tensión o nerviosismo en el equipo. y es fundamental en estas situaciones que actuemos profesionalmente:

  • Informar al resto del equipo de los motivos de un retraso en volar, una avería o cualquier contratiempo técnico. 
  • Hacerles participe de los procedimientos que tenemos que llevar a cabo, así como de otros aspectos que afectan a nuestro trabajo como meteorología, condiciones de vuelo, limitaciónes técnicas, restricciones legales. 

Ese flujo de información hacia el resto del equipo, hará que el trabajo aéreo se integre en la dinámica de la producción de manera mas fluida.

LOS LIMITES

Como decíamos al principio, actualmente la normativa que regula el uso profesional de drones no facilita el trabajo en ningún sector, pero con toda seguridad el audiovisual es el mas afectado. 

Es raro actualmente, que ante una propuesta de trabajo por parte de productoras o empresas para una grabación aérea, nos encontremos con un escenario totalmente “limpio” en el sentido de libre de restricciones para el vuelo de RPAs. 

Muchas de estas restricciones desde el punto de vista lógico son absurdas. Y desde el punto de vista aeronáutico también. 

Es difícil explicar a una productora que no puedes grabar una secuencia en un campo abierto a mas de 30 kilometros de un aeropuerto porque la zona está limitada por dicho aeropuerto. Y así es como productoras, empresas, y otros colectivos se han llegado a familiarizar con conceptos como CTR, ATZ, ATS, y otras siglas, aprendizaje facilitado por las explicaciones que nos vemos obligados a dar cada vez que tenemos que decir no a un trabajo. Resultado: no facturamos y a cambio damos una clase aeronáutica gratis. 

Pero hablábamos de los trabajos que hacemos, y no de los que no podemos hacer.  

En esos, en los que si hacemos, también tenemos que dar conciencia al equipo, y en especial a las personas que nos requieren el trabajo, de las limitaciones a las que estamos sometidos. 

Siempre es un varapalo tener que decirle a un director o un realizador cuando nos pide una secuencia “un poco mas allá” que no puede ser. Él quiere su imagen, pero no podemos hacerla. 

Y aquí, una vez más, el equilibrio…. sentido común para que nuestro trabajo sea seguro, pero también la dosis de flexibilidad que en estos casos lo que denota es profesionalidad por encima de todo. 

RPAS VIEW

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